Un buen mensaje para todos nosotros:

 

Ayudar, cooperar, conceder, dar son actitudes de servicio sublimes cuya grandeza estriba precisamente en ser una muestra voluntaria de la generosidad del alma; pero las mismas actitudes pierden su excelsitud cuando se viven a fuerza, por presión o manipulación de otros.

 

Es momento de empezar a madurar. Tienes derecho a negarte cuando otra persona te trate de obligar a pagar sus culpas.

«Préstame dinero, haz esto por mí, sacrifícate, regálame, cuídame, no me dejes padecer, dame lo que tienes…».

 

¡Cuidado! Son frases que se usan para hacerte sentir responsable de algo que no eres.

Millones de personas sufren terriblemente al creerse culpables de la perdición de un ser querido.

 

Muchos padres que tienen hijos conflictivos viven con una espina clavada en el corazón sintiendo que fue culpa de ellos. Es verdad que nuestras actitudes pueden cambiar el rumbo de la existencia de otros, pero en muy pocas ocasiones somos responsables de su ruina. Cada uno puede enderezar el camino de su vida y tú no eres responsable si alguien no lo hace.

 

Libérate de la presión del sufrimiento ajeno. Tus hijos no son tú: Su vida no es la tuya. Ellos son almas independientes que tienen su propio proceso de crecimiento y que precisan vivir ciertos retos y dolores aunque tú no quieras.

 

Deja de desgarrarte el corazón por sobre protegerlos y simplemente ayúdalos a entender que los amas pero que no tienes porqué padecer por sus yerros, pues ellos son responsables de cada una de las consecuencias de sus actos. Al final de los tiempos estarán bien, puedes estar seguro.

 

Entender que tú no eres el protector de la humanidad, que el sufrimiento ayuda al progreso de quien lo padece y que no hay nada malo en el dolor, pues éste nos hace mejores, es básico para liberarse del primer grillete.

 

Recuerda siempre: Tienes derecho a no cargar con las culpas de otros. Sobre todo si te obligan a ello, porque entonces no lo harás por servicio o por misión sino por manipulación y nadie puede manipular a una persona madura.

Carlos Cuauhtémoc Sánchez

"Volando sobre el pantano"